viernes, 4 de noviembre de 2011

Estreno mi videoblog: Laicismo y defensa de lo público

Ayer grabé por primera vez (y algo más que espeso, para ser sinceros) mi primera 'videochapa', con la que quiero estrenar una sección que irá apareciendo habitualmente en esta bitácora (y, cuando me mude a la nueva que ando tramando, continuaré allí)de videoblog con mi opinión sobre diversos temas. Vamos, como las entradas escritas, pero webcam mediante.



Y de paso, retomo mi vena bloguera, ¡ea!

martes, 12 de abril de 2011

Generación sin miedo, República con futuro

Si alguien me dijera hoy qué imagen me evoca la Segunda República que nunca conocí, sería fácil responder aludiendo a la Puerta del Sol abarrotada como una verbena de lo ciudadano el 14 de abril de 1931, o a Clara Campoamor reivindicando el voto femenino en la tribuna de las Cortes, o a aquellas caravanas de las misiones pedagógicas abriéndose paso por los caminos rurales más inhóspitos, o a la ‘Muerte de un Miliciano’ inmortalizada por Robert Capa, o a la tumba de Machado en Colliure. Son muchas las estampas grabadas en la retina con la que el imaginario colectivo de nuestro tiempo ha levantado un puente de referentes con que salvar el abismo del olvido y el silencio impuestos durante tantos años.

Mi generación ha podido empezar a sentirse hija del orgullo de la recuperación de esa memoria más que de la losa, aunque ésta todavía nos pesa mucho y no es, desde luego, una tarea fácil ni resuelta. Pero no lo es, sobre todo, no sólo porque quede mucho por desempolvar y mucha memoria que recuperar, dignificar, reparar. Lo es, fundamentalmente, por el tremendo reto de analizar qué hay en nosotros y nosotras de aquellos valores luminosos que prendieron una transformación como nunca antes había conocido este país.

La casualidad histórica ha querido que en el 80º aniversario de la proclamación de la Segunda República emerja un movimiento juvenil contra la resignación y la condena a un futuro peor que el de nuestros padres y madres. Evidentemente, no hay comparación en la dimensión y magnitud de un acontecimiento y otro, pero no deja de ser curioso que ese incipiente ‘Basta’ gritado por decenas de miles de jóvenes y llamado a crecer como una bola de nieve, coincida con la efeméride del despertar de un pueblo entero por su modernización y democratización.

Aquellos valores republicanos de la libertad, la igualdad, la justicia social, la universalización de la cultura y la educación, la defensa de la paz, son el espejo de una generación que ha decidido apropiarse de la etiqueta “ni-ni” para darle la vuelta y devolvérsela a quienes se la impusieron: una generación a la que ni le gusta el mundo en que vive, ni piensa quedarse de brazos cruzados. Una generación, en primera y última instancia, republicana, en el sentido de haber dado el paso efectivo para ejercer su ciudadanía de manera plena, consciente y activa. Una generación que se reencuentra con la política como un necesario hecho consumado.

Por eso, si alguien me dijera hoy qué imagen me evoca la Segunda República que nunca conocí, sencillamente pienso en los y las jóvenes que no quieren jubilarse a los 67 años, que no quieren que sus hijos e hijas hereden un sistema educativo desmantelado, que no quieren arriesgarse a que el casino global haya reducido a cenizas su derecho a una pensión cuando les toque disfrutarla. Pienso en los y las jóvenes que al autoproclamarse sin futuro, están reconquistando el presente y situándose en la mejor tradición radical y progresista que ha conocido nuestro país.

Nada hay escrito. El movimiento juvenil que está emergiendo es aún pequeño, modesto, y quizás, en la forma en que hasta ahora se ha manifestado, perecedero. Pero forma parte de un acervo en plena ebullición, de una rebeldía imparable. Porque todo pasa, pero todo queda. Y porque a veces las casualidades envuelven justicia histórica. Vuelve a ser 14 de abril. Quizás estemos cerca de que lo sea definitivamente.

jueves, 3 de febrero de 2011

Vuelve a ser 14 de abril

En este 2011 se cumplen 80 años desde la proclamación de la II República española, y aunque no está el ambiente muy propicio para grandes celebraciones, merece la pena que compartamos la alegría democrática que transpiran aquellos valores que prendieron el 14 de abril de 1931 en un proyecto transformador como nunca antes había conocido la Historia de España. Precisamente en estos tiempos que corren en que el pensamiento único parece haber hecho calar la idea generalizada de que las recetas que están aplicándose para salir de la crisis económica son "inevitables" o incluso "un mal menor"; en estos tiempos de cuestionamiento del concepto mismo de ciudadanía y de falta de credibilidad de nuestros modelos democráticos ante el asedio de unos mercados insaciables que parecen haber caído del cielo; en estos tiempos de hegemonía cultural conservadora que propicia que a pesar de haberse caído todo no se haya hundido nada, volver la vista hacia el ejemplo de esa generación valiente y decidida que quiso sinceramente dejarnos una sociedad mejor, no es un simple capricho de la nostalgia ni un ejercicio de folclore panfletario. Es una necesidad ética y política con nosotros y nosotras mismas, y un deber con los pasos que nos han traído hasta aquí.

Por eso, y no sencillamente porque el calendario vaya desprendiéndose de sus hojas y el tiempo se devore a sí mismo, dentro de poco volverá a ser 14 de abril. Y por eso, y para que sea "más" 14 de abril que nunca, IU Rivas convoca por segundo año consecutivo unos premios que toman su nombre de esa efeméride y pretenden reivindicar a la "persona o personas, organizaciones sociales, instituciones o proyectos individuales o colectivos cuya labor y/o trayectoria encaje en la plasmación, defensa y difusión de los valores cívicos, de igualdad, justicia y radicalidad democrática, y/o la defensa de derechos civiles y sociales, en los ámbitos de la investigación, la participación ciudadana y asociativa, la comunicación, la intervención comunitaria y el desarrollo social, los servicios públicos, el medio ambiente y la sostenibilidad, la memoria histórica, la formación o la convivencia." Nada menos. Y todo ello en tres categorías: una local, una general y otra específica de memoria histórica.

Lo mejor es que cualquier persona, o grupo de personas, siempre que no forme parte del Jurado, puede proponer las candidaturas que considere, acompañándolas de una justificación. Todo queda bastante bien explicado en las bases, ya publicadas.

Yo ya le estoy dando vueltas a mis propuestas...

Ah, e id apuntando el 15 de abril, viernes, porque la Fiesta Republicana 2011 de IU Rivas (en la que se entregarán los Premios) promete ser una velada memorable, incluso por encima del año pasado...

martes, 14 de diciembre de 2010

Antonio Machado o la palabra en el tiempo

Ni mármol duro y eterno,
ni música ni pintura,
sino palabra en el tiempo.

Estos versos de Antonio Machado conducen la figura y obra del poeta con paso certero y ávido de luz a lo largo de la noche de la historia, para devolvernos el poderoso eco de una conciencia necesaria hoy en día. Machado profetizó la heladora fractura entre una España nueva e ilustrada y su contrapeso anquilosado y oscurantista y, fue, finalmente, víctima como tantos cientos de miles de españoles y españolas de la sinrazón fascista. Si García Lorca encarna el exterminio a sangre fría con que los golpistas sembraron barrancos y cunetas desde el inicio del "levantamiento", y el nombre de Miguel Hernández es sinónimo del sufrimiento hacinado en aquella inmensa cárcel en que se convirtió España entera, Antonio Machado es el poeta del exilio, el poeta de la Retirada española al Sur de Francia, un movimiento masivo de personas desplazadas de guerra y represaliadas políticas que primero fue goteo y ya desde finales de 1938 prácticamente avalancha.

Antonio Machado pasó a Francia con la salud muy deteriorada ya, en enero de 1939. El 18 de julio de 1936 le pilló en Madrid, y su clara identificación con el legítimo Gobierno (había sido militante de la Acción Republicana de Azaña) se convirtió rápidamente en viva militancia en defensa de la República. Fue un poeta declaradamente "en guerra", que por edad y salud no podía ya estar en el frente y que sin embargo, quiso hacer e hizo de su pluma un fusil al servicio de la democracia y el antifascismo. De Madrid se evacuó (obligado, ya que él se resistía), hacia Valencia, y cuando las perspectivas de la victoria franquista eran cada vez más certeras, marchó con su más enferma aún madre, su hermano José y su cuñada, a la ruta que seguían tantas y tantas otras personas. Llegó al precioso pueblo de Collioure, en la Catalunya Nord, y se alojó en la pensión Casa Quintana -en una calle que hoy lleva el nombre del poeta-, aunque su estancia allí no llegó a un mes, y murió el 22 de febrero de 1939. A su entierro llegaron sólo dos coronas de difuntos, la del embajador español republicano en París y la del Centro Español de Perpiñán -un espacio ineludible para la historial social de la inmigración español, construido entre 1916 y 1920-. Machado pudo tener sepultura gracias al nicho que le cedió un autóctono, y fue en 1957 y por suscripción popular -en una campaña impulsada por Pau Casals- cuando se reunió el dinero suficiente para levantar una tumba en un lugar destacado del cementerio de Collioure, cuyo terreno cedió el ayuntamiento del momento.


Visitar hoy el precioso pueblo de Collioure y la sencilla pero rotunda tumba de Antonio Machado es palpar toda la dimensión del poeta: las numerosas muestras de cariño, admiración y recuerdo que se posan sobre la lápida, junto al buzón habilitado al lado de ésta y del que cada mes se retiran decenas de cartas, son el mejor ejemplo de cómo se ha hecho valer su palabra en el tiempo. Desandar los pasos desde Collioure hacia territorio español, dejar atrás la tumba de Machado, la Maternidad de Elna, el Centro Español de Perpiñán, los campos de concentración de Argelès o de Rivesaltes, hacer parada en el Museu de l'Exili de La Jonquera, supone volver a casa con más ganas que nunca de leer a Machado y de experimentar cómo de la profunda tristeza por la memoria robada de los hombres y mujeres que tuvieron que dejarlo todo, de la melancolía mazerada por lo que pudo ser y lo que finalmente fue, puede surgir algo remotamente parecido a la esperanza. Y es que, como apunta Emilio Lledó, en la poesía de Machado resuena la historia del país al que querríamos pertenecer. Porque la palabra útil en el tiempo es una mezcla de consuelo y rebeldía, o no es.

Próxima estación: un Metro digno en Rivas

En abril de 1999, el Metro de Madrid hizo historia al estrenar la que fue la primera extensión de su red más allá del término municipal capitolino: la línea 9 se ampliaba para dar servicio, más allá de Vicálvaro, a los municipios de Rivas Vaciamadrid y Arganda del Rey. La llegada a Rivas del Metro supuso una mejora indudable en el servicio de transporte público, anticipándose a las previsiones de nuevas necesidades en la movilidad que traería el aumento de población y, a lo largo de estos casi doce años de Metro en Rivas, éste ha sido un medio de transporte cada vez más usado. Incluso a las dos estaciones originales (Rivas Urbanizaciones y Rivas Vaciamadrid) se sumó una tercera en 2008, situada físicamente entre aquéllas (Rivas Futura) para atender a los vecinos y vecinas más recientes, de la zona de Rivas Centro y el Ensanche del Casco Urbano.

Sin embargo, algo importante permanece exactamente igual que cuando Ruiz Gallardón (entonces presidente autonómico) cortó la cinta el 7 de abril de 1999: tanto Rivas como Arganda sufren un Metro "de segunda", porque el horario es más reducido que en el resto de la red (en días laborables, cierra a las 23 horas y, los fines de semana, a las doce de la noche, frente a la 01'30 común) y porque el precio para ese ramal supone una tarifa sencilla diferenciada que, en la práctica, implica una sobrecarga de un euro sobre el billete sencillo simple de la red MetroMadrid (en esto último, fuimos tristes pioneros de algo que ahora también ocurre en otras ampliaciones como MetroSur, MetroNorte, MetroEste y el Metro Ligero Oeste).


Como puede comprobarse tirando de hemeroteca, tanto en la noticia que enlazaba al inicio, como en otras informaciones de aquel momento (esta, o esta otra, o también esta), estos agravios fueron motivo de protesta y reivindicación de un trato igualitario y digno respeto al resto de la red de Metro, que hoy siguen vigentes. Por eso, IU Rivas está emprendiendo una campaña de recogida de firmas para que logremos el servicio de Metro que merecemos, el mismo que tiene el resto de la ciudadanía madrileña. Máxime cuando el tramo de línea 9 que pasa por Rivas hasta Arganda está explotado por una empresa concesionaria a la que se abona un canon de las arcas públicas autonómicas con independencia de los resultados de su gestión (todo un ejemplo del "liberalismo" draconiano del Ejecutivo autonómico). Es decir: garantizar un servicio suficiente y de mejor calidad no supondría necesariamente más desembolso económico para la Comunidad de Madrid, sino que bastaría con que ésta exigiese a la concesionaria los cambios pertinentes.

Así que, para qué extenderme más: sólo queda pediros que paséis por la web de Rivas Es Más y echéis una firmita. ¡Que no se diga!

lunes, 13 de diciembre de 2010

El calentamiento global no espera

La temperatura media del planeta ya ha subido 0,8º centígrados respecto a los niveles preindustriales. En España, la cifra se eleva a 1,5º C. Y suma y sigue. Cualquiera con dos dedos de frente entendería que esto supone un problema de primera magnitud que nos exige dejar de mirar hacia otro lado y actuar. Mientras los gobiernos de más de 190 países han desplegado estos días sobre el tablero de Cancún un nuevo baile de sombras chinas al ritmo de intereses corporativos y desarrollistas, el mundo sigue consumiéndose y el calentamiento global no espera.

La cumbre de Copenhague ya supuso un fiasco y, un año después, vemos cómo los muchos cabos sueltos de aquel encuentro mundial no sólo no se han atado, sino que se prolongan en una huida hacia adelante verdaderamente alarmante: como denuncia Ecologistas en Acción, "no se establece 1,5ºC como aumento de temperatura máximo, se mantiene el riesgo de que no exista un segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto, no se fijan unos compromisos de reducción de emisiones de los países industrializados en consonancia con la ciencia, no se evita que los mecanismos de financiación generen nueva deuda externa a través del pago de los intereses, se profundiza en la dilución de las responsabilidades comunes pero diferenciadas sobre el cambio climático, y se ofrece un cheque en blanco al aprobar un documento que incluye apartados que están por definir en un futuro". La firma de un acuerdo vinculante se ha pospuesto a una próxima cumbre en Sudáfrica en 2011, pero nada garantiza que así vaya a ser, visto el historial de estos foros internacionales que parece que siempre cumplen un objetivo inconfensable: no servir para nada.

Mientras, por suerte, hay quien sí se cree eso de pensar global y actuar local. Contra el pesimismo de la razón, hay otra cara de la moneda (aunque parezca que ésta siempre cae del lado de Copenhague y Cancún) que muestra el optimismo de la voluntad. En Rivas sabemos que el calentamiento global es un problema sobradamente contrastado científicamente, sobre el que -cada vez más- urgen hechos y respuestas, en lugar de debates. Por eso estamos ya avanzando hacia el horizonte de una ciudad con un nivel cero de emisiones de CO2 en el año 2030, dentro de un proyecto integral de ciudad que ha llamado la atención hasta de la Secretaria de Estado para el Cambio Climático del Gobierno español. Ahora sólo hace falta que tome nota.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Marx Madera, ¡esto es la guerra!

Nos quieren quitar el Marx. Una orden de desalojo amenaza con cerrar Marx Madera el próximo 14 de enero y, de llegar a ejecutarse, Madrid perderá uno de sus ya poquísimos rincones de pensamiento crítico y rebeldía. Situado en el número 9 de la calle Madera, el Marx es un verdadero oasis en una ciudad y una Comunidad autónoma cada vez más invivibles: sus paredes llevan muchos años conteniendo un punto de encuentro, un laboratorio, una incubadora, un semillero en el que las ovejas negras confluyen para resistir a la desidia y el pasotrismo, y convertir el descontento hacia un mundo que no nos gusta en ganas de transformarlo. Y todo ello desde la normalidad del contacto humano, desde la sencillez de hablar un idioma construido con más hechos que palabras, desde la amabilidad desinteresada.

Sé bien de qué hablo: hace poco más de seis años, un grupete de maricas rojeras decidimos emprender una aventura rara en el desierto activista madrileño y decidimos crear un colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de izquierdas, liberACCIÓN. Hicimos un llamamiento a los movimientos sociales de Madrid, convocándoles a hacer de la liberación sexual un eje de radicalidad política y a construir un espacio plural en el que nuestro inconformismo alternativo pusiese el acento en los derechos, libertades e igualdad de las minorías sexuales. Y echamos a andar en una asamblea celebrada el 20 de noviembre... en el Marx Madera. La cosa cuajó y, sin entrar ahora en análisis muy profundos ni en balances valorativos de cómo se acontecieron las cosas en liberACCIÓN después, lo cierto es que los más de tres años de vida del colectivo no hubieran existido probablemente sin el Marx Madera.

liberACCIÓN hoy ya no existe como grupo y, sin embargo, dejó una huella imborrable en quienes tuvimos la suerte de hacerla posible. Fue una experiencia importantísima en lo personal, en lo político, en lo militante.

A lo largo de los más de tres años en que existió, el Marx Madera simplemente siempre estuvo ahí. Era el sitio donde celebrábamos nuestras asambleas cada dos viernes, era el centro de operaciones para organizar nuestras pegadas de carteles por Chueca y Malasaña, era el lugar donde guardábamos carteles y materiales, fue incluso el punto de quedada para los preparativos de alguna mani del Orgullo, incluso fuera del horario de apertura (es decir, molestando a su buena gente para que nos abrieran un sábado a las cuatro de la tarde, por ejemplo).

Y nunca nos preguntaron quiénes éramos ni de dónde veníamos. Sencillamente, un día nos presentamos allí, les contamos lo que queríamos hacer y que necesitábamos un lugar para reunirnos, y todo fueron facilidades. Y es que el Marx no es sólo una sede de una agrupación del PCE y de una asamblea de IU; es la plasmación real y tangible de un valor hoy más necesario que nunca para la izquierda: la generosidad. La buena gente del Marx Madera (con la que, por lo que he podido vivir en asambleas y espacios internos de IU, en muchas ocasiones discrepo políticamente) está convencida de que la mejor y más segura forma de hacer valer tu diferencia es ver el matiz o la lucha de quien está a tu lado como un riqueza sincera y sana para la diversidad. La buena gente del Marx Madera sabe y nos enseña cada día que no hay libertad ni igualdad sin fraternidad, ni pluralidad sin confianza, respeto y apoyo.

Por eso no podemos permitir que los propietarios del local sucumban a la especulación y les echen el cierre. Porque si eso pasa, estaremos desahuciados y desahuciadas en un sentido mucho más profundo que el que pueda parecer a simple vista. Hay que hacer algo.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Un reconocimiento en clave laicista a la juventud de Rivas

Esta semana se está celebrando en Rivas la Semana Laicista promovida por la Asociación Laica de la ciudad. Se trata de una cita que se celebra este año por segunda vez, y que comprende un programa de conferencias, proyecciones de vídeo y encuentros de perfil más lúdico, realmente interesante. En un momento en que el Gobierno del PSOE considera secundario avanzar hacia una orden jurídico y político más respetuoso con la libertad de conciencia y el pluralismo moral, y con los titulares de la prensa todavía haciéndose eco de la reciente visita del Papa Benedicto XVI, es de agradecer que desde la sociedad civil se articulen espacios para dialogar en torno al laicismo. En concreto, además, la Asociación Laica de Rivas es una entidad que lleva varios años haciendo un trabajo constante y riguroso por visibilizar la necesidad de que los derechos individuales y colectivos puedan desarrollarse plenamente, sin la injerencia ni imposición de ninguna moral particular.

Con motivo de la Semana Laicista, se entregará el I Premio Ciudadanía Joven en el marco de la Cena Laica este viernes 19 de noviembre. Con este premio, la Asociación Laica busca reconocer a los y las jóvenes ripenses que hayan realizado un trabajo destacado en el ámbito de los movimientos sociales y los derechos civiles desde una perspectiva laica. Parte de ese reconocimiento recaerá en los colectivos que conformaron, hace un año, el Movimiento contra el Cierre del Centro Joven de Salud de Rivas. Entre ellos, el área de Jóvenes de Izquierda Unida de Rivas, de la que formo parte.

Me parece muy interesante que la Asociación Laica haya entendido que la lucha conta el cierre del Centro Joven de Salud de Rivas (lucha que aún sigue vigente, en la medida en que no se consiguió el objetivo y el centro fue desmantelado, pero la necesidad de su existencia sigue siendo hoy la misma, o más, que hace un año) es digna de un reconocimiento a los ojos del movimiento laicista. Y es que un centro que tenía entre sus labores de asistencia sanitaria joven y de promoción de hábitos saludables, la contribución a una educación sexual plena y la salud sexual y reproductiva, era un centro al servicio del ejercicio libre de los derechos de los y las jóvenes. Sorprende, a la vez, que mientras una iniciativa pionera como el Centro Joven de Salud fue desmantelada por la Comunidad de Madrid, o mientras se fulminan las ayudas autonómicas para la prevención de VIH, el Gobierno autonómico de Esperanza Aguirre mantiene programas e iniciativas ultraconservadoras que sirven de tapadera para financiar a organizaciones adscritas al extremismo católico, como las actividades antiabortistas de la fundación RedMadre y otras.

Bienvenido pues este reconocimiento, y más aún si sirve como revulsivo e impulso para seguir luchando por nuestros derechos.

martes, 16 de noviembre de 2010

República Bananera 1, Modelo social europeo 0

El pasado sábado, el diario El País publicaba en su sección Internacional dos interesantes noticias, maquetadas en la misma página en la edición impresa: la reforma del sistema financiero venezolano y la reforma de la Seguridad Social alemana.



En ambos casos, la presentación de las noticias refleja perfectamente la línea editorial del periódico: por un lado, al hablar de la nueva Ley de Instituciones Bancarias impulsada por el Gobierno de Chávez, se aprecia el evidente empeño de demonizar el proceso bolivariano y caricaturizarlo como un totalitarismo bananero. El uso del verbo "confiscar" en el titular delata esa agresividad del diario de Prisa, que acentúa las surrealistas referencias, ya en el cuerpo de la noticia, a la escasez de beneficios de los bancos que operan en Venezuela. Pobre Botín, pobre BBVA.

La reforma del sistema financiero venezolano que está sobre la mesa obligará a las instituciones bancarias a dedicar un 5% de sus beneficios brutos a proyectos de interés social y desarrollo comunitario, y a crear un fondo, equivalente al 10% de su capital social, que sirva como garantía de pago a los trabajadores en caso de quiebra o cierre. Mientras, en España, la pinza PP-PSOE entrega un cheque en blanco a la banca privada para apoderarse de las cajas de ahorro.

Del otro lado, el desmantelamiento de la Seguridad Social alemana impuesto por el Ejecutivo democristiano-liberal de Angela Merkel, se encuadra en la lógica y la retórica de las reformas "estructurales" que precisa el Estado del Bienestar. Incluso, el propio titular, "Merkel eleva la carga fiscal para cubrir el déficit de la sanidad", podría fácilmente inducir a pensar que se han tomado medidas de progresividad tributaria para costear el gasto sanitario alemán, cuando la cruda realidad es que la canciller Merkel ha subido las cotizaciones a la Seguridad Social de la gran masa de trabajadores y trabajadoras asalariadas, mientras los seguros privados toman vía libre para comerle terreno a la Sanidad pública.

Eso sí, la República Bananera sigue siendo la de Hugo Chávez; y uno de los referentes indiscutibles del modelo social europeo, Alemania.

lunes, 15 de noviembre de 2010

La sonrisa de Trinidad Jiménez

Hay sonrisas ciertamente inquietantes. Que se lo pregunten a La Gioconda de Leonardo Da Vinci, a cuyos pies se amontonan (cristal blindado mediante) más de seis millones de turistas al año en el Louvre de París. La de Trinidad Jiménez, por su parte, siempre me ha parecido que no dejaba de tener su aquél de inquietud. No tiene esa huella de espejismo, ese enigma encriptado, de la obra renacentista; es, en el mejor de los sentidos, una sonrisa de lo más normal. Una sonrisa desinhibida, envolvente, que actúa como la mejor tarjeta de presentación para un personaje que cae bien. Y, sin embargo, hay un halo de inquietud cosido a esa sonrisa de la Ministra de Asuntos Exteriores.

Trini resulta simpática, en general. Lo he contrastado, al hilo de las primarias del PSM, en mi entorno y en cualquier cafetería donde en la mesa de al lado se estuviera hablando del tema. Su "buena imagen", su "cercanía", su "energía positiva" han aparecido siempre, en su proyección pública, como un reflejo sincero de su manera de ser. Desconozco si es así o no, pero no tengo motivos para desconfiar de ello. Probablemente, Trinidad Jiménez sea una mujer de carácter afable. Sin embargo, a la vez, durante mucho tiempo no he podido dejar de preguntarme cómo ese carácter cordial y majo pesaba en esa imagen pública más que su primeriza evidente indefinición política (su candidatura a la Alcaldía de Madrid es recordada como una celebración de la inanidad programática, más allá de los Trinimaratones de humo y márketing) o que sus posteriores difícilmente defendibles hitos como gestoras (con esos 92 millones de euros que, en plena crisis económica, se invirtieron en vacunas para una pandemia inexistente de Gripe A). He ahí mi inquietud: ¿cómo puede una sonrisa de oreja a oreja ser capaz de tapar una realidad con más sombras que luces?

Pero ayer me di cuenta de que mi dilema estaba mal planteado. Porque ayer, cuando vi esta fotografía de 2003 con una Trinidad Jiménez (cómo no) sonriente con una pegatina por el 'Sahara Libre' en la solapa, entendí que el problema de Trinidad Jiménez no es la hipocresía ni el cinismo premeditado. Trinidad Jiménez no usa su imagen afable y simpática para hacernos creer lo que no es; Trinidad Jiménez no es más falsa que Judas ni entra en su estilo dar navajazos por la espalda mientras su sonrisa permanece grapada a su rostro.

La sonrisa de Trinidad Jiménez, en verdad, no tiene trampa ni cartón. Tanto es así, que la pregunta no es cómo esa sonrisa compensa cualquier metedura de pata de Trini, sino cuánto va a durar la virginidad de la mueca. Porque es cuestión de tiempo. El problema de Trinidad Jiménez no es que con su vergonzosa indiferencia hacia el genocidio contra el pueblo saharaui se esté desdiciendo de lo que proclamaba hace sólo siete años. La gravedad no está en esa supuesta hipocresía, porque con toda seguridad Trinidad Jiménez no acudió a aquel acto en solidaridad con el Sahara ni se puso la pegatina por convicción. Sencillamente lo hizo porque tenía que hacerlo, porque es lo que tocaba. Y con gran desparpajo de oreja a oreja, oigan. Ahora lo que le toca es "poner por delante los intereses de España", blindar las "relaciones con nuestro socio prioritario Marruecos" como un "tema de Estado" y dirigir la diplomacia de España como el "país prudente" que somos.

La sincerísima y cercanísima sonrisa de Trinidad Jiménez seguirá luciendo la misma artillería simpática, y la inquietud asociada a la seducción que provoca esa mueca se irá desvaneciendo porque, a pesar de todo, caer bien en una primera impresión no vale de mucho cuando es lo único en claro que se saca de tu historial.